Un permiso para la ira

Pensamos que la búsqueda de la felicidad consiste en vivir constantemente desde la alegría, pero las adversidades de la vida nos sitúan ante el enfado, la ira, y el encuentro con la serenidad seguramente pasa por permitirnos expresar esa ira de un modo que nos libere, a la vez que no sea dañino para otros ni para nosotros mismos.

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4 Comentarios

  1. Interesante charla, tengo problemas con el enojo. No me debo enojar, pues se me sube la presión. Y guardo ira por diferentes acontecimientos que me han rodeado. Lo interesante sería descargar la ira de una manera positiva, sin que esto pueda afectar la salud. Saludos.

    • Hola, Miguel Ángel, muchas gracias por tu comentario. El cuerpo suele reflejar aquello que la mente no deja procesar, ya sea de forma consciente o inconsciente. Tienes razón en que es interesante descargar la ira de forma positiva. Es lo que intento en las sesiones que hago a través de la música. Conectar con propia voz ya es un gran descubrimiento que libera. Y emplear la percusión y la expresión verbal para liberar toda esa energía acumulada termina deshaciendo bloqueos que permiten que el cuerpo se vaya recolocando a su ritmo. Todo requiere un tiempo, pero lo importante es permitir que fluya. Un abrazo, y gracias por compartir.

  2. Me interesó mucho el tema. Pues comparto que a veces no esta bien visto expresar las emociones negativas, se nos quiere ver siempre alegres, contentos, con buena onda…y la realidad es que somos humanos y tenemos todos los sentimientos, a veces positivos y muchas veces negativos. He pasado por los negativos, siendo muy censurada, sobre todo por mi familia. Tal vez con razón, porque me sentí tan desbordada por situaciones familiares que venia soportando, que cuando exploté, exploté mal….había mucha pus dentro de mis heridas, que durante años había tratado de disimular…pero sacar todo eso para afuera me hizo bien…por supuesto que necesité ayuda terapéutica.En un primer momento no resultó nada fácil…pero luego fui superando esos estados de ira. Pero siento, que, cuando algo no me gusta y me enfada, debo decirlo y sobre todo buscar la mejor forma y el mejor momento para decirlo, pues si me lo guardo me hace daño….Pero si reacciono con furia, también me hace mal. Y la música es para mi una gran aliada. Saludos.

    • Muchas gracias por compartir tu experiencia, María. Como bien dices, es necesario liberar esa ira, pero de un modo en que no nos haga daño, ni a nosotros ni a nuestro entorno. Es un aprendizaje vital. Un abrazo.

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